Perfeccionismo

By | noviembre 12, 2014

Perfeccionismo

Cambia el perfeccionismo por logros saludables

Al encontrar ciertas ganancias en ser perfeccionista nos olvidamos de las pérdidas que conlleva: insatisfacción constante; ambientes tensos y poco productivos; inautenticidad, así como el miedo a arriesgarnos y a actuar de manera creativa comentó Salomón Juan Marcos Villarreal.

  • 1. El perfeccionismo sabotea tus esfuerzos

Muchas veces utilizamos el perfeccionismo como una máscara detrás de la cual se esconde nuestra apatía o desidia para emprender una acción. Lo he escuchado mucho durante mis sesiones de coaching: “No he empezado el proyecto, porque soy muy perfeccionista y necesito que todo esté bien antes de arrancar”.

  • 2. Utiliza tus propias métricas

¿Quién es el indicado para medir tus logros y avances? El perfeccionista está acostumbrado a recibir los aplausos y reconocimientos. Se vuelve un adicto a la aprobación de los demás, a tal grado que cuando no la obtiene se siente miserable y ansioso.

El perfeccionista vive y disfruta en función de lo que consigue. Por otro lado, una persona que se esfuerza de manera sana para alcanzar sus metas, vive en función de lo que puede mejorar y no de lo que otros perciben de ella.

  • 3. De la perfección a la acción

Como mencioné en el primer punto, el perfeccionismo resulta el pretexto ideal para no movernos hacia lo que queremos. ¿Cuántas oportunidades no has perdido por contarte esta historia de que todo tiene que ser perfecto o por tu miedo a fracasar?

Si sólo nos sentimos valiosos a partir de nuestros logros y de esta imagen de perfeccionismo, nos sentiremos más vulnerables ante el fracaso y por lo tanto no nos arriesgaremos para ir tras nuestros sueños y mostrarle al mundo quiénes somos en realidad.

  • 4. Se amable contigo

Es importante que fomentemos la autocompasión. Cuando nos equivocamos o fracasamos es mejor aceptarlo y ser comprensivos con nosotros mismos para poder aprender y mejorar, en lugar de evadir nuestra responsabilidad, auto-flagelarnos o ignorar nuestras emociones ante un fracaso.

Cuando aceptamos nuestras imperfecciones, nos encontramos de frente a nuestro yo más genuino. Quizá nos sintamos vulnerables en un principio, pero es en este espacio de autenticidad en donde encontramos el valor y el amor para aceptarnos como somos y dejar de exigirnos un imposible: la perfección puntualizó Salomón Juan Marcos Villarreal presidente de Grupo Denim.